martes, 12 de diciembre de 2006

Trabajo del CAP: PRODUCIR LA JUVENTUD por Enrique Martín Criado

Un libro interesante de sociología.

Enrique Martín Criado es doctor en sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado artículos sobre metodología, sociología de la educación, sociología del trabajo y sociología de la familia, así como los libros Producir la juventud (Istmo,1998) y, junto a otros autores, Familias de clase obrera y escuela (Iralka, 2000). En la actualidad es profesor en el Departamento de Sociología de la Universidad de Sevilla.
E-mail: martin@us.es

PRODUCIR LA JUVENTUD
por Enrique Martín Criado

Este libro es fundamentalmente el análisis de una red de relaciones sociales, intelectuales, ideológicas y emocionales forjado en el empeño de convertir la sociología en una herramienta para la investigación social de la juventud.
Se critican las preocupaciones por la apatía política de los jóvenes, la obsesión por la delincuencia juvenil, no dejamos de hacer continuas referencias a los enfrenamientos generacionales, etc.
La juventud parece ser ya un hecho impuesto como empírico, pero el autor considera la juventud como una mera categoría científica, una prenoción de sentido común.
En el libro se explica que bajo la identidad del nombre juventud se agrupan sujetos y situaciones que sólo tienen en común la edad.
Enrique Martín Criado sostiene y fundamenta que la juventud no forma un grupo social.
Para ello realiza una investigación sobre la construcción de “sentido y estrategias” en torno a los estudios y el trabajo de varios grupos de jóvenes y luego la relaciona con las posiciones y trayectorias sociales de los mismos.
Martín Criado diseña y prepara 10 grupos de discusión, desarrolla discusiones entre los diferentes participantes y las analiza después a modo de ensayo sociológico. Comparando las diferencias de esquemas discursivos y condiciones de producción entre los diferentes grupos se ve el ámbito social de generalización del análisis de los esquemas interpretativos.
Haciéndolos hablar en su materialidad social, teniendo en cuenta las diferentes percepciones, prácticas y estrategias que muestra cada grupo, logra alejarse de reproducir las etiquetas mediáticas o académicas, y no incurrir en cualquier idealismo de encontrar –interpretándolo- un concepto definitivo.
El conjunto de contribuciones que aquí se presentan es un producto abierto, imperfecto, de varios itinerarios de pensamientos, de varias metodologías sociológicas. No aborda problemas sino hechos, y no busca soluciones sino razones y explicación de porqué se presentan estas situaciones. Precisamente lo que defiende el autor es que no se puede generalizar ni abstraer la juventud y que no hay actuaciones concretas sino específicas a cada situación.
Para realizar este libro, un ensayo que construye conceptos y análisis distintos para desarrollar teorías de las relaciones y estrategias sociales, se han movilizado un buen conjunto de recursos sociales con un solo propósito: hacer que esta obra sea un útil de primera línea para el estudio de lo social.

Nos vamos a temas más concretos que aborda el autor:


1. GRUPOS Y MINORÍAS

Hoy en día los chavales se agrupan en pandillas para salir, hacen grupitos en clase, identifican sus ideales y deacuerdo a esto se adhieren a una u otra tendencia... esto no tiene porqué ser problemático a priori, pero si que es cierto que de aquí derivan muchos enfrentamientos y problemas que se dan entre jóvenes de hoy en día. Por eso creo interesante ver en un primer punto lo que dice el libro sobre este tema.
En la página 340 se habla del concepto de grupo y en la 343 el autor aborda el tema de la minoría. Primero leemos las discusiones de boca de los chavales y el autor las comenta y explica para llegar a entender la conclusión final. Aquí sólo pongo un pequeño fragmento de la discusión que he copiado del libro para que se vea mejor.

<<-.. Es que no se puede ser así, dices, yo me voy en septiembre, con mi actitud ahora puedo conseguir que a lo mejor compañeros que vengan más tarde que yo, los que siguen, los que vengan después que yo puedan conseguir lo que yo estoy luchando por ello. Joder, que eso es compañerismo, es que eso lo tienes que hacer, bueno, yo opino que si, si esos tíos te están robando, como todos no nos pongamos de acuerdo, van a seguir robando y robando. Y cada vez más. - De todas maneras, pocas empresas hay que no te roben, pocos trabajos honraos hay. - -Sí, está claro. Pero ahí está, no conformarte y por cada empresa que te robe siempre habrá alguien que se dé cuenta y siempre habrá alguien que luche por ello. - -Y ese alguien luego le echaran.>>

Con esto el autor nos revela como queda patente que formar parte de un grupo permite identificarse con los que se hayan en la misma situación. Postulando el valor de compañerismo se llevan a cabo acciones que revierten en conseguir el bien para el grupo, grupo en el que la persona está incluida y por lo tanto también se puede decir que se trata de la persecución de un objetivo individual. Sin embargo el individualismo es considerado como la ruptura de un pacto de reciprocidad entre compañeros, y no sumarse a la movilización equivale al parasitismo de recibir sin dar nada a cambio.
La lucha individual, aunque sea muy poca cosa frente al poder de los adversarios, unida a otras luchas constituye una verdadera fuerza.
El ser miembro de un grupo más amplio añade moral a la movilización y esto es así bien sea en cuanto a intereses laborales, del medioambiente o de lo que sea.
La lucha de intereses siempre está amenazada por su carácter minoritario. Tomar consciencia de pertenecer a una minoría sirve para constituir una identidad positiva, una marca de distinción tanto a nivel racional como moral ya que se considera “la gente” como la que es no racional, carente de voluntad propia, y que se abandona a la comodidad y a sus intereses individuales.

<<- Luego la gente dice “Jo, que bonito, mola mucho, pero oye, yo estoy bien con mi Rolls-Royce aparcado y con mi casa en El Plantío, y ¿para qué me voy a arriesgar?” Es que es verdad, es que la gente...>>

<<- Y no, y luego la gente dice:”¿pa´qué voy a votar? Si me da igual, si van a venir otros y van a hacer lo mismo” o “si no se va a cambiar nada”. La gente pasa de votar y... total. Entonces ¿qué haces? Pues mientras no puedas expresar tus ideas; ahora as puedes expresar y la gente no las expresa y el que las quiere expresar y no sale lo que quiere, tiene que luchar por cambiarlo, pero no conformarse. No sé, a lo mejor me quedo sólo pero pienso así. -Es por miedo, yo creo , la gente. -Por comodidad. -Y por apatía.>>

Sin una concepción de la sociedad como compuesta por grupos con intereses contrapuestos, la acción por mejorar las cosas queda reducida a lucha de ideas contra nadie, sin oponente. Por eso se trata de afirmarse como sujetos frente a los obstáculos que se presenten y coger seguridad en su propio valor para poder esforzarse y asumir los riesgos que sean necesarios al luchar por los intereses.

Los problemas que encontramos a raíz de los grupos y las minorías en cuanto a la educación son diversos y sus soluciones y las actuaciones concretas que se pueden realizar también. Podríamos hablar de alumnos conflictivos en una clase, de tribus urbanas o de chavales superdotados pero en este libro no se realiza un análisis de problemáticas y soluciones tan concretas con lo que no puedo extenderme en estos puntos. No obstante comprender las motivaciones y causas que nos llevan a identificarnos con ciertas grupos y lo que esperamos conseguir de ello pueden derivar en encontrar una mejor solución a los problemas que vengan generados por esto.


2. ¿QUE ES “LA JUVENTUD”?

Como ya hemos dicho, para el autor hablar de “la juventud” es un puro despropósito teórico con el cual se recubren situaciones que sólo tienen en común el nombre. Plantear investigaciones que tengan por objeto “la juventud” implica ignorar la existencia de clases sociales y la problemática de la reproducción social de las diferencias.
No obstante, según él, este error epistemológico puede ser muy interesante políticamente. Primero porque al resaltar las divisiones de edad se deja en la sombra las divisiones de clase.
Se hablará de “problemas juveniles” que sólo pueden entenderse en la dinámica de la dominación de clases como “el paro juvenil”. Esto puede ser muy interesante para la clase dominante, pero también para los portavoces de la juventud, que fomentando la ilusión de la existencia del grupo, consiguen la realidad del poder de representación del grupo y lo mismo para los profesionales de la juventud, quienes con sus discursos sobre los problemas de la juventud crean al final la necesidad de los productos que venden.
Por otro lado el autor, mediante este libro, lanza una crítica a la sociología de la juventud. Por ejemplo, en mi caso, yo siempre había asociado el concepto de la juventud a gente que de una manera u otra he tenido a mi alrededor, todos de unas ciertas edades y bien diferentes en todo lo demás. Sin más, durante estos días he preguntado a alguna gente qué es la juventud de la que tanto hablamos, quiénes son los jóvenes y dónde están los famosos problemas juveniles: para los padres son sus hijos, para los abuelos sus nietos, para los chavales sus colegas etc... desde luego que no es un concepto concreto, ni mucho menos objetivo. Parece difícil hacer estudios sociológicos a partir de algo tan en el aire.
Los problemas de manipulación de la juventud por parte de organismos, instituciones, grupos políticos, etc van a estar regidos por las mismas reglas que esta sociedad aplica sobre cualquier otro gran colectivo y los jóvenes pasarán a ser una herramienta más para la fuente de ingresos y de poderes de algunos. De todas formas, contra la manipulación política y el poder es difícil luchar. La solución podría ser educarnos bien desde el principio, tratar de acabar con la desinformación y el conformismo en el que vivimos, tratar de tener un pensamiento más crítico a partir de ahora y tener el valor de llamar a las cosas por su nombre. Así por lo menos no seríamos un rebaño tan dócil de manejar ya que por lo menos los que abusan de su situación se tendrían que buscar explicaciones más complejas a la hora de justificar ciertas actuaciones.

Abordemos pues el tema de la educación.


3. ¿SE VE LA CULTURA COMO MEDIO DE MEJORA?

En 3 de los grupos que estudia Martín Criado los chavales piensan que tener más cultura les facilitará su ascenso social. Son de orígenes obreros y su trayectoria escolar ha sido más bien buena, por eso tienen proyectos de estudiar más para tener una formación más especializada. Conforme mejores resultados académicos han obtenido tienen más autoconfianza en ganar un estatus social gracias a su voluntad y esfuerzo.
En 4 de los grupos que estudia Martín Criado los chavales son de origen obrero y una trayectoria escolar de fracasos. Cuestionan invertir voluntad y esfuerzo en todo proyecto escolar y aunque algunos de ellos todavía están estudiando, sus expectativas laborales son reducidas, sólo piensan en comenzar a trabajar lo antes posible en un trabajo que asegure cierta estabilidad de ingresos y seguridad. Tras una trayectoria de malas notas en la educación secundaria, a veces la FP se la plantean, más que como una rama para ampliar su formación, como un mero rechazo a la universidad: es más fácil de aprobar, más corta y donde el saber práctico impera sobre el teórico. Ven la Universidad como una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo.
Respecto a este tema hay dos puntos interesantes a tratar: la diferencia sociocultural entre generaciones y los sistemas de educación bajo los que son educados los chavales.

3.1 CONCIENCIA GENERACIONAL

En algunos casos existe una fuerte conciencia generacional producida sobre la diferencia de cultura y oportunidades con sus padres.

<< “La mayoría de nuestros padres están en esa situación, que siempre han querido trabajar en una cosa y no han podido. Y eso es lo que tratamos de evitar nosotros, vamos, es lo que yo trato de evitar”>>



<<-Hay gente que dice que los jóvenes de ahora no tienen ilusión, la mayoría de la gente mayor lo dice, que no tenemos ilusión, que no nos interesa nada, que pasamos de todo, y yo creo que eso del pasotismo ya se pasó hace bastante tiempo. -Todo lo contrario, ahora somos mucho más inconformistas, ahora le echamos cara casi a lo que haga falta. Yo creo que ahora nos movemos más para conseguir lo que queremos. -Somos mucho más críticos también. -Porque tenemos capacidad para ello. -Y porque hay más libertad. -Porque sabemos acerca de algo, por eso podemos criticarlos, ellos antes, no les preocupaban los temas como para criticarlos, porque ya me dirás, por ejemplo, que persona de hace algunos años a nuestra edad se planteaba el hecho de estar a favor o en contra de los anticonceptivos o del aborto. Nadie, no se lo planteaba nadie. -También antes había más trabas religiosas y ni te lo planteabas, por favor, un anticonceptivo, ¡señor! Yo creo que hemos cambiado un montón... ... -Pero también es lo que pasa, que ellos, a lo mejor, no ven la libertad a nuestra edad porque, es un suponer, pero a lo mejor ellos eran más pequeños que nosotros a su edad. -Sabían menos. ... >>

Evidentemente cuanto más exitosa es la trayectoria escolar de los chavales, más confianza tienen en la educación, y más es la ilusión por obtener un título universitario. Los padres constituyen una referencia central, recursiva en el diálogo de los chavales. La situación paterna se ve en términos de carencias y ellos representan un pasado ya superado. Los padres carecían de ambiciones o no podían realizarlas. Ellos con más educación ven con optimismo sus posibilidades, confían en sus posibilidades de ascenso social y en el progreso de la razón.

Es con los relatos donde se aprecia que a los 16-17 años los jóvenes empiezan a experimentar el paso de la irresponsabilidad de una alegre adolescencia a una época en la que hay que empezar a pensar en las futuras obligaciones del adulto. Pero sus elecciones y preferencias dependerán de la importancia que dan al saber teórico frente al práctico, a la confianza en la mera experiencia laboral como un medio de cualificación etc.


3.2 LA BUENA Y LA MALA EDUCACIÓN

Sin ningún ánimo de abrir un debate sobre cómo educar correctamente a los hijos, el libro habla de la buena y la mala educación.
Entiende como buena la que permite el paso del niño del principio del placer al principio de la realidad, la que forma sujetos responsables, con fuerte voluntad, capaces de esfuerzo sacrificio y realistas, capaces de ajustar las aspiraciones a las posibilidades reales.
La mala educación es a que la que no pide al niño ningún esfuerzo, manteniéndole en el principio del placer. Su consecuencia es la formación de individuos débiles de voluntad, incapaces de esfuerzo y de formar proyectos realistas.
Las dos educaciones son diferentes además del resultado, en sus métodos. Una buena educación supone una constante atención y disciplinamiento, sin sanciones físicas duras, pero con una vigilancia continua sobre los comportamientos y una inculcación progresiva de las normas mediante el diálogo. La mala educación supone el recurso a riñas y castigos puntuales sin una atención e inculcación continua. El niño así sólo actúa por constricciones externas y es incapaz de imponerse autodisciplina.
Con todo esto el autor plantea entonces que la educación es también una manifestación de la problemática del ascenso social, puesto que cada clase social tiene asociadas unas ciertas condiciones de educación. Llevando al extremo lo que hemos dicho para definir la mala educación, quedarían las prácticas educativas más extendidas en las clases obreras. La diferencia entonces queda entre la educación que perciben como típica en su medio social de origen y la forma de educación legítima, defendida por la clase media: la vulgata pedagógica. También cada grupo tiene además su propia concepción voluntarista del éxito y el fracaso social ya que todo individuo es responsable de su destino puesto que los obstáculos se solucionan gracias a la voluntad y esfuerzo que uno emplea.
La educación familiar que reciben los hijos influye pero no es decisiva y responsable del destino del niño.


4. JERARQUIZACION SOCIAL A PARTIR DE LAS CLASIFICACIONES ESCOLARES.

Cada vez más el sistema escolar es decisivo en la definición del valor social de los sujetos. Todos intentan afirmarse en su validez: los que estudian se definen en oposición a los que abandonan los estudios porque son vagos, y estos por su parte califican de inmaduros a los que siguen estudiando. La defensa de la propia posición es a su vez la defensa de su valor social: de su identidad. Por ello en los discursos de los grupos se ve un juego de referencias mutuas, de acusaciones y de defensas que no se limita al registro de la racionalidad, sino que se enuncia también bajo el de la moral: ellos son cómodos, ambiciosos, inmaduros...
Las transformaciones del sistema escolar a lo largo de las generaciones cambia las construcciones del valor social. Ahora hay una inflación de títulos que por una parte se ve como un aumento de las oportunidades para algunos, que aspiran a obtener títulos a los que sus padres no tuvieron acceso y así ganar una mejor posición social, y para otros un malgasto de años estudiando para acabar con trabajos similares a los que tiempo atrás no hacía falta estudios ni cualificación alguna.
Para generar sus juicios de valor hay grupos que fundan el valor en el trabajo mientras otros lo fundan en la cultura. Estas clasificaciones escolares deberían extenderse entonces también según estas pautas a las jerarquías sociales y a la distribución de recursos.
La justicia y la dignidad entrarían en juego, ¿es justo que un obrero trabajando en condiciones de extrema dureza gane menos que un administrativo titulado? Cada grupo va a defender su legitimidad, la tensión entre estos dos esquemas puede verse, así como la manifestación actual de un proceso histórico: la progresiva escolarización de las capas populares y la creciente importancia material y simbólica de la institución escolar en la estructuración social.
El sistema vertebra cada vez más - material y simbólicamente - las jerarquías sociales, y el autor se pregunta si puede ser el comienzo de una hegemonía ideológica de una burguesía que aniquilaría toda alternativa de jerarquización social. En parte la creciente centralidad de las clasificaciones escolares en la construcción del valor social de los sujetos puede introducir fuertes tensiones en las relaciones laborales cuando la inflacción de títulos produce importantes contingentes de sujetos con más estudios al reconocido en la jerarquía de las empresas.

El sentimiento de injusticia, la manipulación, los enfrentamientos, son problemas intrínsecos a la naturaleza de las personas. Aunque las posiciones que ocupen socialmente los individuos sean similares, bajo cada individuo se esconden realidades muy distintas a los de los demás y su sentido es muy distinto en función del origen y la trayectoria social que siga.
Es el conjunto de procesos que determinan las modalidades diferenciadas de formación de la identidad social las que deben ser aprendidas: en primer lugar, sin duda, las que “regulan” la socialización familiar, pero también aquellas a las que reenvía la fórmula “condiciones objetivas de existencia”, por ejemplo, el tipo de barrio en que se vive, el tipo de vivienda en que se habita, el tipo de consumo y de modo de vida que resulta, el tipo de vecindad y de sociabilidad que se encuentran inducidos – procesos que, lejos de ser inmutables, están en cambio incesante y que determinan la forma de las mediaciones concretas a través de las cuales los diferentes grupos de jóvenes constituyen su relación al trabajo.


5. PRODUCIR LA JUVENTUD

A modo de conclusión cito textual el último trozo de la exoducción del libro, porque yo podría decirlo mejor: pág.367
<<La integración de conceptos es la que nos proporciona el marco de análisis que nos permita abordar el estudio de las prácticas de los sujetos y la construcción de los campos en los que se mueven. Los sujetos se analizarían como productos de los sistemas de relaciones actuales (según su posición en distintos campos) y de relaciones pasadas (según esquemas de racionalidad, práctica y creencia). Además se analizarían los campos donde los sujetos producen sus prácticas como el resultado de las estrategias actuales y pasadas de los diversos grupos que se enfrentan en él, en la confrontación por la manipulación del valor de sujetos y objetos y por la conformación y distribución de las distintas especies de capital.
Esto supondría una minuciosidad empírica en el seguimiento de las redes sociales y las relaciones a través de las que se producen sujetos y mercados. Una minuciosidad que abandonando momentáneamente el empirismo abstracto de las grandes encuestas y estadísticas, se dedicará mediante métodos más etnográficos a reconstruir las racionalidades prácticas de los sujetos, las redes de relaciones sociales que los producen, las dinámicas de construcción de capitales y mercados, de creencias y estrategias.
Pensamiento relacional, la dinámica social como punto de partida, ligazón en las dimensiones política, económica, simbólica y emocional, minuciosidad empírica en el seguimiento de la trabazón de procesos y relaciones que producen la “realidad social”: éstos podrían ser los puntos de partida para una “ciencia” social que, en constante “vigilancia epistemológica” sobre las categorías y los modelos metonímicos que éstas transmiten intentara abordar el “conocimiento de la sociedad”... si las autoridades lo permiten.>>
Y así el autor refleja que no podemos pensar ni analizar la juventud y sus problemas de una forma generalizada sin contextos propios.


6. APRECIACIÓN PERSONAL

Parece que el autor aspira a constituir a partir de la sociología su herramienta fundamental para lo que sería casi un tratado de “ciencia” del comportamiento humano. No sólo aspira a comprender los comportamientos humanos, en este caso particulariza a grupos de chavales jóvenes, sino que busca relaciones, “parámetriza” y trata de dar con la función que determine en base a qué se rigen estos comportamientos. El problema es complejo ya que frente a estos conceptos sólo tiene la lógica como herramienta de estudio, ya que las matemáticas no le sirven puesto que trabaja magnitudes a priori no cuantificables. No obstante razona y demuestra la relación que hay entre los esquemas de educación y clases sociales, y trata muy bien el hecho de que los jóvenes tiendan a elegir diversos caminos sin prejuicios y con objetividad.
En general el libro me ha parecido una lectura con reflexiones interesantes, no muy pesado de leer y en contenido muy didáctico aunque haya partes que por la fecha en que se escribió se han quedado un poco obsoletas. De todas formas esto justamente reafirma las teorías planteadas, ya que es la misma demostración de que no estamos ante una sociedad estática, y que tanto el entorno como los individuos se van readaptando bajo una interrelación mutua.